Historia de la Parroquia

Historia

Mindo fue declarada como parroquia el 20 de mayo de 1861 en el gobierno de Gabriel García Moreno. Estuvo constituido por asentamientos de Yumbo-Nigua. Los Yumbos fueron comerciantes y agricultores, siendo la conexión entre pueblos de la Costa y la Sierra, quienes por factores naturales y erupciones del Volcán Pichincha. En 1.800 se conformó el centro poblado con habitantes Esmeraldas, Carchi y Colombia, mismos que trabajaban en las haciendas del lugar; más adelante se registran datos de una Colonia de Austríacos que permanecieron poco tiempo en la zona.

Las actividades económicas que se realizaban en aquellos tiempos eran: recolección de caucho e incienso (se obtenía de la resina), producción de almidón de yuca, algodón, ají; Con la construcción de la carretera comenzó la explotación de las maderas finas, especialmente el cedro, cuya utilización tomó especial auge, motivo por el cual realizaron una tala selectiva de bosques. Después de la deforestación empieza la actividad ganadera como principal fuente de ingresos. Para 1980 comenzó una creciente la tala de árboles endémicos. Es así que nace la iniciativa de un grupo de habitantes para la conservación de los recursos naturales. Con el fin de apoyar esta acción, las autoridades de turno y los habitantes desarrollaron actividades de conservación, turismo y desarrollo local.

 

Durante décadas, Mindo fue una comunidad rural dedicada principalmente a la agricultura, especialmente al cultivo de caña de azúcar, café, maíz y productos de pan coger. Este período consolidó un modelo de vida comunitaria basado en la cooperación y el respeto por la naturaleza, valores que con el tiempo se convertirían en la base del turismo responsable.
Un hito decisivo para la historia de Mindo ocurrió en 1988, cuando el Estado ecuatoriano declaró una parte importante de su territorio como Bosque Protector Mindo-Nambillo, reconocimiento que puso en evidencia
la excepcional biodiversidad de la zona. Este territorio, hoy conocido mundialmente, alberga cientos de especies de aves, mamíferos, anfibios, orquídeas y plantas endémicas, convirtiéndose en uno de los ecosistemas más valiosos del Ecuador y del planeta.
Fue precisamente esta declaración la que impulsó el nacimiento del turismo ecológico y científico como una nueva vocación económica para la parroquia. Investigadores nacionales e internacionales comenzaron a visitar Mindo atraídos por su extraordinaria diversidad de aves y la presencia de rutas de conservación biológica entre la Costa y la Sierra. Posteriormente, aficionados al aviturismo de todo el mundo encontraron en Mindo un santuario natural único para observar especies emblemáticas como el gallo de la peña, quetzales, tucanes y colibríes.

En la década de 1990, con la llegada de organizaciones ambientales, emprendedores locales y proyectos comunitarios, Mindo experimentó una transformación determinante: el turismo se consolidó como su principal actividad económica. Surgieron las primeras hosterías ecológicas, fincas turísticas, centros de conservación, operadoras de guiado y actividades de aventura adaptadas a entornos naturales como el tubing, canopy, senderismo y ciclismo de montaña. Todo esto permitió un modelo de desarrollo basado en la sostenibilidad, la educación ambiental y el
fortalecimiento de la identidad cultural.

El reconocimiento internacional de Mindo se consolidó a partir del Conteo Navideño de Aves, realizado desde hace más de dos décadas y considerado uno de los más importantes del mundo. Este evento científico–ciudadano
posicionó a Mindo como un referente global del aviturismo, atrayendo cada año a especialistas, turistas y amantes de la naturaleza. Durante los últimos años, la parroquia ha fortalecido sus procesos de planificación territorial, organización comunitaria y promoción turística, consolidándose como un destino que combina naturaleza, aventura,
gastronomía, cultura local y educación ambiental. El GAD Parroquial, junto con actores comunitarios y privados, ha trabajado en la conservación del bosque protector, la mejora de la conectividad vial, la puesta en valor del patrimonio natural y el impulso de emprendimientos sostenibles.

Hoy, Mindo es reconocido como uno de los destinos turísticos ecológicos más importantes del Ecuador, un modelo de manejo responsable del territorio y un punto de encuentro para investigadores, turistas nacionales e internacionales, deportistas de aventura y defensores de la naturaleza. Su historia demuestra cómo una comunidad pequeña, rodeada de bosques nublados y atravesada por ríos cristalinos, logró transformar su patrimonio natural en una oportunidad de desarrollo, sin perder su esencia comunitaria ni su compromiso con la conservación.

 

 

Hitos históricos de la parroquia.